Pese a que ahora no soy un gran admirador de la Semana Santa, hubo un tiempo
en que mi sangre hervía al escuchar el sonido de los tambores y las trompetas
que pecedían al mejestuoso desfile...
Que no, que no, que nunca me ha entusiamado la Semana Santa.
Pero reconozco que fué un orgullo para mi hacer el cartel oficial de la Semana Santa
de Zamora de aquel (ya lejano) año 1999.



